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miércoles, 9 de octubre de 2013

Bienvenidos a 'Casablanca la bella' La nueva novela del escritor Fernando Vallejo.

El polémico escritor antioqueño escribió su anunciada versión del desastre que son Colombia y el ser humano.
Por: Nelson Fredy Padilla
Sus lectores conocemos muy bien la estructura de una casa como metáfora de Colombia, la mala madre representada en ‘El desbarrancadero’, premio Rómulo Gallegos hace diez años. Ahora estamos en ‘Casablanca la bella’, novela inspirada en la reconstrucción de esta casa en Medellín. ¿Cómo define esta obra?
Es la historia de un fracaso. La vida es dolorosa, angustiosa y miserable, y todas las grandes empresas del ser humano están destinadas al derrumbe y al olvido. Este libro es una especie de parábola de eso. Todo el esfuerzo que pongas en levantar algo se lo llevará el viento y no quedará ni rastro. Las pirámides las borrará un viento arenoso. Ahora, ni se diga las obras hechas con palabras, que son tan deleznables y efímeras. La casa de que trata es tan efímera como las palabras en las que la describo.
Esta nueva ficción ratifica la importancia de su obra vista desde las casas que la acogen: la finca Santa Anita de su infancia, que “huele a azahar de naranjo”, pasando por “Casaloca”, la de ‘El desbarrancadero’, hasta llegar a Casablanca. Espacios físicos reales a partir de los que usted construyó visiones del país en el que le tocó nacer, ahora explorando esa utopía de casi todos: el sueño de construir una casa propia, sin que nada salga como se planea.
Los colombianos se pasan la vida soñando con eso: la casa, la casa de sus sueños. Ahora se conforman con apartamenticos, pero es un sueño del país, y si la casa se derrumba, se derrumbó el sueño.
Esa preponderancia de las casas fue premeditada o fruto de la construcción literaria.
Es que, por ejemplo, la finca Santa Anita no puedo quitármela de la cabeza, porque allí pasé los momentos más felices de la infancia y está asociada a mi abuela, a quien más quise. La casa de El desbarrancadero, donde murieron mi papá y mi hermano Darío, donde vivimos tantísimos años, estaba llena de recuerdos. Y como los libros míos, en última instancia soy yo. Esa es la razón.
En esta casa el narrador apenas empieza a vivir y la convierte en una especie de caballo de Troya para ganarle una guerra a un país que no lo quiere ni lo entiende: “Le voy a probar a Colombia que conmigo no puede”. Esta vez tomó un cascarón inerte y lo incorporó a la revitalización de su literatura.
Lo que pasa es que la casa de Casablanca la bella es la única que ha tenido este personaje y, sin realmente quererla, es tal vez una tabla de salvación porque ya está naufragando y se va a hundir en el mar (frase que describe la portada que él mismo armó). Entonces dice: construyamos esta casa, a ver qué queda. Pero ahí mismo la tiene que llenar de cosas, porque uno tiene que inventarse qué hacer aquí.
El punto de partida es real: esta casa del barrio Laureles de Medellín, que usted salvó de ser arrasada por los constructores de edificios y restauró. Uno podría pensar que lo hizo por ostentación y la encuentro tan austera como un monasterio, “una casa sencilla de las de antes”.
La gente usualmente llena la vida construyendo su casa, y si tiene dinero construye su finca, cosas materiales. Yo siempre he tenido desprecio por las cosas materiales.
A veces uno cree que con su casa tiene todo y en realidad no tiene nada.
Sí, y así como no lo tienen las personas en el país nuestro, tampoco la humanidad. Colombia va a la deriva, hundiéndose, al garete, no sabemos para dónde. La humanidad también. Para allá vamos, para el derrumbe universal. Todos los signos son de que esto se termina. La razón es que somos 7.000 millones y no cabemos. Estamos destruyendo el planeta, no sólo ecológicamente; ya es un lugar común decir que los polos se están derritiendo, que los ríos son cloacas, que el mar es un resumidero de cloacas, que la capa de ozono está rota, que no hay dónde sembrar para alimentar a tanta gente. Y eso no tiene vuelta atrás. No podemos matar a 2.000 o 3.000 millones para medio equilibrar esto.
Explosión demográfica usada para fines políticos. Por ejemplo, el Gobierno habla de 100.000 casas gratis.
Es que el problema no es hacer 100.000 casas. Aquí tenemos que hacerles casas a 20 millones. Cuando yo nací, esto tenía 8 millones; ahora vamos acercándonos a 50. La inmensa mayoría de los colombianos viven pobremente, los que tienen trabajo. Los que no tienen viven en la absoluta miseria. El desempleo es monstruoso. Tenemos tres o cuatro millones de desplazados, otro tanto de exiliados. El desempleo en Medellín es monstruoso y es la segunda ciudad de Colombia, la que construye y dan como ejemplo. Date una vuelta por el parque Bolívar para ver las comunas volcándose sin trabajo. Los muchachitos de 16 ya tienen un hijo y las muchachitas de 14 ya tienen un hijo, y los de 14 tienen hermanos de varios padres. Y las mamás que antes eran el soporte de las familias ahora tienen hijos de varios maridos. Un desastre monstruoso producido por la Iglesia y la clase política que han dirigido el destino de Colombia.
Siempre prometiendo la casita sin cuota inicial.
Pero claro. Mira allá atrás, en el patio, dos pájaros dándose besos, mira qué cosa tan hermosa, mira, mira. Son tortolitas o cucaracheros. Qué cosa deslumbrante. Es un don del cielo ver esto. Mira qué hermosura.
En el libro usted nombra a Pablo Escobar, el criminal que manipuló a esta ciudad con la construcción del “Medellín sin tugurios”.
Es que no hay mucha diferencia entre Pablo Escobar y la clase dirigente colombiana. Además están emparentados o tienen nexos muy, muy cercanos.
¿El engaño de una casa le resultó la excusa perfecta para explicar qué es “la vil Colombia”?
Claro. Alcanza para mostrar el desastre de este país y de la humanidad. Es que si pudiéramos irnos para otro lado... Pero para dónde. Para donde nos vayamos encontraremos el mismo hacinamiento, los mismos embotellamientos, la violencia, dificultad para conseguir y conservar un trabajo.
Además de la reconocida fuerza creativa de su yo, en este libro la enriquece rescatando el espíritu investigativo de ‘Logoi’, su tratado sobre gramática, y las biografías sobre Barba Jacob, José Asunción Silva y Rufino José Cuervo, para configurar casa por casa, familia por familia, la transformación de su vecindario en Medellín, para demostrar cómo aquí en Laureles, en “Casaloca” y Casablanca, su familia sobrevive en “una jungla de edificios”.
Yo las vi tumbar todas para hacer edificios, para hacinar a la gente en apartamenticos chiquiticos, en una ciudad caliente donde no hay aire acondicionado para los que tienen algo, porque en las comunas están hacinados en cuartuchos hirvientes. Yo lo veo desde niño: toda carretera, todo puente, todo aeropuerto, toda cárcel que hacían eran insuficientes. No se dan cuenta de que hay que parar el crecimiento demográfico con el control de la natalidad. Estamos rebasados. Esto es la locura.
¿Este libro completa “el desastre total” que usted venía anunciando literariamente?
Es la forma que encontré para escribir el que se iba a llamar El desastre. Casablanca la bella es el desastre.
El narrador se aferra a esta casa flotante antes de que todo se hunda, porque no hay salvación posible.
Es mi último refugio, un barquito que se hunde, lo último para un náufrago. No tengo arrimadero.
En la vida real de Fernando Vallejo, ¿esta será su última morada?
La verdad es que no sé dónde me vaya a morir. Para mí lo más posible es que me muera en México o en Colombia. Son mis dos países. Y si es en Colombia, que sea en Medellín. La gente busca dónde va a vivir; yo busco dónde me voy a morir.
Hace unos años me dijo en “Casaloca” que aspiraba a morirse ahí. ¿Ahora puede ser esta?
Puede ser. En otra época pensé en recuperar la casa donde nací, en el barrio de Boston, que era un barrio modesto y ahora está venido a menos.
La de la calle Perú.
Sí. La casa está casi tal cual, a punto de derrumbarse, pero tiene la mayor parte de las baldosas y cielorrasos de cuando yo nací. Una casa estrechita que yo veía inmensa de niño. Dos patiecitos, un naranjo. Muchas veces he vuelto y pensado en morir ahí, para que la burra sea bien grande y después de haber caminado tanto no haber avanzado un palmo. Está subiendo unas veinte cuadras del centro de Medellín. Hay muchas casas del barrio que no han tumbado. Todas se irán porque en este valle no cabrá toda la gente. Seguirán construyendo. Se van a ir hacia El Retiro, a construir una ciudad de Medellín sobre la montaña, para embotellarse arriba mientras se embotellan los otros abajo. Ese es el destino de esto.
¿Por qué no la compró?
La hubiera podido comprar, lo que pasa es que el asunto de morirse es muy romántico y muy literario, pero lo cierto es que si voy a esa casa no duro cinco días antes de que me maten. Todo es muy inseguro. En esta también. Aquí me matan en cualquier momento, entrando. La ciudad está en manos del hampa.
Usted va a cumplir 71 años y le da por reconstruir una casa y en ese camino descubre la estructura de otro libro. ¿Para qué más?
En realidad, para nada, por llenar el tiempo vacío, porque yo tengo la sensación clarísima de que la vida es inútil. Entonces no lo hice para darle un sentido a la vida, porque la vida no tiene sentido, sino para llenarla mientras tanto. Uno decide: o la lleno o me mato. ¿Cuál de las dos? La lleno con libros. Cuando la estaba reconstruyendo vi que estaba sobre un lago, un pantano inmenso que no se veía, que la fachada se iba a caer. Ahora me importa un comino que se derrumbe. Si se cae me da risa. ¿Para qué escribe uno libros? ¿Para qué llega un tipo a la Presidencia? Para nada. Si vamos para la muerte y el olvido. Precisamente la hice con dos patios para que el viento se lleve todo.
La suya ha sido una vida para la novela.
Sí. Es que la novela es el género más grande de la literatura, abarca muchos tipos de obra y ninguno puede competir con ella, ni la biografía, ni las memorias, ni la autobiografía, ni los ensayos. La única forma de captar la complejidad inmensa de la vida es la novela. En lo que lleva la literatura occidental, que empieza con la Ilíada y la Odisea hace 3.000 años, no ha dado cuenta de lo que es esto sino en mínima, mínima medida. Se trata es de dar cuenta en un libro de lo más que se pueda de más de lo que se ha dado hasta ahora. Y ahora es más y más difícil apresarlo, porque nunca antes el mundo había cambiado tanto y tan rápido, a una velocidad vertiginosa en la tecnología, en la concepción de todas las cosas.
¿El conjunto de su obra pudo ser tan totalizante como pretendía?
No, pero en este libro lo intento. Las palabras no parecen capaces de captar esta realidad, pero yo pienso que sí, que la palabra es el hombre y que el hombre es capaz. Tiene que ser con alegoría.
En cierta medida ‘Casablanca’ me recordó ‘El castillo’, de Kafka. En la página 131 usted escribió: “La pesadilla de Kafka era despertarse convertido en un insecto. La mía es haber despertado convertido en un ser humano”.
Es la alegoría de Kafka. ¿Cómo pudo captar este mundo burocrático que ya estaba en su apogeo en 1920? Con unas metáforas. El personaje no pudo entrar al castillo.
Usted es primera persona, “el que está detrás de la máscara y dice ‘yo’”, y sin embargo aquí lo acompañan una coral de voces: abuelos, hermanos, tíos, vecinos, obreros, el taxista acallado, indigentes.
Todos son personajes fantasmagóricos, no reales, alguien está captándolos desde el aire. No está clara su realidad ni está claro si el narrador tiene una realidad, aunque parece que es más firme, más real que ellos. Pero a lo mejor también es irreal.
Personajes sacados de su ‘Río del tiempo’. ¿Por eso el objeto más importante de ‘Casablanca’ es este reloj que tiene a sus espaldas?
Es que este reloj está asociado a mi niñez, a mi abuela Raquel, a la finca Santa Anita, a lo que he querido, al espejismo de la felicidad. Me detengo a oírlo. Vivo pendiente de sus campanadas, porque el tiempo es efímero, va pasando, y entre más pasa, más nos borra.
En todos sus libros la muerte es tema. ¿Esa introspección se intensificó desde ‘El don de la vida’ porque se le acerca la hora?
Sí. Por la edad es evidentísimo que es el final. Sin que me cause angustia, ni tristeza, ni miedo.
En un diálogo le preguntan al narrador de ‘Casablanca’ si no es el momento de dejar de despotricar contra todo, de estar en paz y pedir perdón. Le pregunto lo mismo.
Puesto que no tengo ningún pecado, ni tengo ningún delito, no tengo por qué pedir perdón.
Pero algunos lo ven como el símbolo de un pecador.
Porque piensan que los hechos sexuales son un pecado. No. ¡Pecado es comerse a los animales! Eso sí es pecado. O pecado es reproducirse, ¡un crimen! Nadie tiene derecho a imponer la vida. Ni siquiera quitar la vida, porque hay mucha gente a la que hay que exterminar porque no se puede vivir con ellos como no se puede vivir con un jaguar en esta casa.
¿Por qué en el libro las ratas conviven con el narrador y son interlocutoras permanentes?
Porque las ratas están en la casa. Cuando aparecen en el libro el lector pensará que se suman al desastre. No, no se suman al desastre. Lo que pasa es que yo las quiero, son pobres animales, inteligentes, a los cuales el hombre les contagia la peste. También ellas nos contagian a nosotros. En esencia somos iguales. Las pobres ratas que están martirizando en los laboratorios para qué. Con el cuento de los avances de la medicina, para salvar a la especie humana, los investigadores van detrás de becas, de avanzar en el escalafón académico o detrás de un premio Nobel. No nos digamos mentiras. Hay que acabar con los mataderos, la industria avícola y porcina, esa es la medida de la infamia de la cultura occidental.
En la medida en que se multiplican los edificios, las ratas parecen multiplicarse.
Las pobres ratas se multiplican como se multiplica la gente. Pero son los seres humanos los que pueden parar la cadena reproductiva y no lo están haciendo. No lo dicen el presidente, ni el Congreso, ni los rectores, nadie.
En qué ha cambiado el Fernando Vallejo que alguna vez tuvo como casa una calle, como vecinas a las ratas y se abrigó con periódicos, versus el que reconstruyó esta casa.
En nada.
¿Qué se siente cuando la casa de uno es la calle?
El desamparo en una forma más extrema, pero estamos desamparados todos, nos pueden matar entrando o saliendo. La casa y la calle me dieron un libro y no hay procurador de Colombia que pueda destruirlo. Más bien tendría que agarrar a los editores piratas, que se sabe quiénes son, pero como aquí la autoridad está para atracarnos y extorsionarnos, son los grandes vacunadores, son unos sinvergüenzas que no nos protegen, sólo están para obstaculizar. Simbolizan la desaparición del Estado. Nos están asfixiando.
La casa se volvió la forma de postrar al ciudadano.
El que tiene su casa en un barrio bajo está menos propenso a la extorsión del Gobierno; si tiene algo mejorcito, ahí le caerán para tratar de repartírsela esos hampones. Nuestros padres de la patria son paradójicos, porque los padres son los que sostienen a los hijos y aquí nosotros tenemos que sostener a estos sinvergüenzas.
Aquí le declara la guerra a los “constructores grotescos, que son una plaga”. ¿Incluye a los gómez, mazueras, sarmientos?
Esos son millonarios de Colombia. Construyen casas para hacer fortuna y cada vez las hacen más mal. Cada vez son más miserables los edificios, más falsas las comodidades.
¿Después de ‘Casablanca’ vendrá otra casa en su obra?
No sé. Ya no me voy a inventar otra casa. Yo quisiera que este fuera el último libro y no tener que escribir más. Pero he seguido haciéndolo por pura desocupación. Ojalá esto se acabe rápido, porque mientras tanto, ¿qué hago?
Usted es un autor que se declara “muerto en vida”, “un condenado a la vida”. ¿Eso le dará para más novelas?
Yo seguiría buscando la fórmula de decir muchas cosas que no se han dicho. Y hacer que el idioma sirva para lo que puede servir, la palabra escrita para describir la nueva forma del infierno que estamos viviendo. Probablemente nos estamos acercando al final del planeta y la humanidad.

domingo, 6 de octubre de 2013

¿Cuántos objetos puede contar tu cerebro de un vistazo?

Por  | Ciencia curiosa
Si hablamos de contar objetos, a casi todo el mundo le viene a la cabeza la famosa escena de la película "Rain Man" en la que se cae una caja de palillos al suelo y el personaje de Dustin Hoffman los cuenta de un vistazo. "Hay 246", dice a los pocos segundos. Sin llegar a tal extremo, y como explican en NPR, resulta que todos tenemos una habilidad parecida y un área del cerebro especializada en contar objetos con una primera impresión.

Las neuronas en rojo se activaban con un objeto y las marcadas en rosa cuando se reconocen ocho. Imagen: Ben Harvey/Utretch …
El estudio, realizado por el equipo de Ben Harvey de la Universidad de Utrecht, asegura que existe una región en nuestro cerebro especializada en el reconocimiento de cantidades y que es diferente de la que trabaja cuando pensamos en los números a nivel simbólico, en la figura de un 5, por ejemplo. Previamente, los científicos habían observado una serie de neuronas en los cerebros de los monos que se activaban ante cantidades concretas de objetos, como tres círculos en una pantalla.
Así que el equipo de Harvey decidió buscar lo mismo en humanos. Para el experimento mostraron una serie de círculos en la pantalla del ordenador, en series que iban desde un objeto hasta ocho y monitorizaban la actividad cerebral de los sujetos mediante resonancia magnética funcional. Tal y como explican en su trabajo publicado en Science, los investigadores encontraron un área de unas 80.000 neuronas en la corteza parietal - del tamaño de un sello de correos - que se iluminaban durante la tarea. Y lo hacía con una particularidad: si eran pocos objetos se iluminaban las neuronas de un extremo del área y si eran muchos las neuronas del otro lado.
Lo que proponen los científicos va, sin embargo, un poco más allá de la mera localización de un área asociada a una actividad. En su opinión, esta capacidad podría actuar como una especie de sexto sentido, o un sentido cuantitativo, ya que posee una zona específica del encéfalo - como la vista o le tacto- y al igual que estos, las neuronas se agrupan en función de las tareas. Es decir, hay más neuronas dedicadas a percibir cantidades pequeñas y menos en el extremo donde se detectan cantidades grandes, lo que explica por qué la mayoría de sujetos eran buenos reconociendo de un vistazo hasta cinco objetos y solo uno de ellos fue capaz de saber de un golpe de vista que había exactamente ocho. Lo mismo sucede para ver, explica Harvey, donde la mayoría de receptores se sitúan en el centro del campo de visión, y con el tacto, donde las manos ocupan una gran área del cerebro, mucho mayor que el resto de zonas del cuerpo.
En cualquier caso, aseguran, cuanto mayor es tu capacidad para reconocer cantidades de un solo vistazo, mejores son tus dotes para resolver algunos problemas matemáticos o ecuaciones, lo que puede poner en la pista para conocer mejor esta manera de pensar y buscar estrategias para mejorar nuestras habilidades con los números.
Fuente: Yahoo! España
¿Cuántos objetos puede contar tu cerebro de un vistazo?

El Icetex, ¿ángel o demonio?

Por  | Kien&Ke 
Por Camilo Hurtado | Aunque el gobierno de Juan Manuel Santos implementó grandes beneficios para los estudiantes de estratos 1, 2 y 3 que aspiran a tener un crédito con el Icetex, aún quedan personas asfixiadas por facilidades que la entidad concedió en el pasado.
Errores administrativos han ocasionado injusticias como cobros excesivos de intereses, al punto de que expertos llaman a los créditos del Icetex el nuevo Upac, el pérfido sistema de crédito de vivienda que ahogó a miles de colombianos en los 80.
Sin embargo, en el contexto de la banca colombiana el Icetex sigue siendo una alternativa benévola. Pero miles de personas que tienen un trabajo estable y buenos ingresos le hacen ‘conejo’ a la entidad. Según un agente de cobranza, por cada cien morosos, 55 son renuentes al pago.
En estos términos, el Icetex se presenta como un ángel si se le compara con el sistema financiero privado. Pero como un demonio burocrático que perjudica a personas asfixiadas con los intereses.
Los que reclaman justicia crediticia.
“Tengo que pagar cuatro veces el valor de mi crédito universitario. Qué injusticia”.
Luis Eduardo De la Ossa solicitó un crédito universitario ante el Icetex con la esperanza de millones de colombianos: tener un futuro académico próspero y benéfico y a través de él una mejor calidad de vida.
Solicitó un crédito en 1999 por valor de $38 millones 600 mil pesos. La institución educativa hizo 10 giros por el monto requerido. Los intereses legales estaban por valor de $46 millones 345 mil pesos por lo que a De la Ossa le tocaba pagar en 12 años una cifra cercana a los $84 millones 960 mil pesos. El último cheque que se efectuó en 2004, se registró en julio de 2007.
“Por errores administrativos me liquidaron mal los intereses. Con una tasa del 11.39% anual determinaron mi pago en 144 cuotas mensuales de un millón 120 mil pesos. Según la fórmula de cálculo el valor mensual es de un millón 84 mil pesos. Es decir, el Icetex me liquidó mal y tiene un error de cálculo”, asegura.
Este crédito debió empezar a cobrarse el 1 de enero de 2005 cuando este profesional había terminado su carrera. Pero al realizar tardíamente el cobro a partir de febrero de 2012 hubo un retraso de siete años y un mes (2587 días).
“Estos intereses de más que me están cobrando ascienden a $25 millones 370 mil pesos, los cuales fueron sumados a los intereses del 28 de julio de 1999 hasta el 31 de diciembre de 2004”.
A Luis Eduardo le aumentó el valor de su cuota mensual. Los expertos dicen que si no hubiera capitalización, el costo que tendría que pagar el beneficiario estaría cercano a los $936 mil pesos mensuales.
En resumidas cuentas, tal y como fue liquidada la obligación crediticia y pagando 144 cuotas de un millón 120 mil pesos, el total de la deuda es de $161 millones 418 mil, es decir, más de cuatro veces del valor requerido.
Las tasas de los créditos de consumo sujetas a la libre inversión, que están enmarcadas en los casos de la financiación educativa, son muy superiores a las ejecutadas por el Icetex, inclusive si se tienen en cuenta los costos adicionales que implica el estudio del crédito y la aprobación de este. Quejas como la presentada por Luis Eduardo de la Ossa que tiene que pagar cuatro veces su crédito, se presentan a menudo.
A pesar de que los créditos bancarios son más costosos que los efectuados por el Icetex, ya que por ejemplo en este último los estratos 1, 2, 3 tienen tasas de interés con referencia al Índice de Precios del Consumidor (IPC), las familias generalmente desconocen las condiciones de la entidad, por lo que usualmente, una vez terminan con su estudio, se sorprenden con el valor a cancelar y los intereses. Si a esto se le suma que antes del 2012 los intereses eran mayores y que hubo muchos errores en la liquidación para cientos de personas, hay cierta indecisión a la hora de pedirle prestado a la entidad.
“El sistema de financiación del Icetex es lesivo para los estudiantes”.
Lorena Tejada estudió en la Fundación Los Libertadores. Tiene 26 años y en 2005 decidió solicitar un crédito ante el Icetex. Financió el primer semestre y al darse cuenta de los altos costos de los intereses decidió decirle a la entidad que no seguiría con el crédito.
Trabajando y estudiando logró pagar su carrera sin tener en cuenta que le debía a la entidad seis meses. En 2011 la llamaron de una casa de cobranza para decirle que en total debía cancelar una suma correspondiente a $2 millones de pesos con el 100% de los intereses condonados.
“Yo informé que no iba a seguir con el crédito y ahí debieron cobrarme, no siete años después”. Lorena pagó los $2 millones de pesos y este año la llamaron de otra empresa de cobro del Icetex y le dijeron que adeudaba otros $2 millones de pesos.
Llamó a la entidad para preguntar qué sucedía y le explicaron que en 2010 hubo un cambio de sistema y muchas cuentas quedaron divididas. “Lo que yo no entiendo es que si mi semestre era de un millón seiscientos mil pesos, resulté pagando dos millones de pesos y ahora me cobran prácticamente dos millones más con lo que estaría cancelándole al Icetex más de la mitad de lo que costó mi carrera tan solo por un semestre”.
“Tienen que ser conscientes de que somos estudiantes, que los intereses son muy altos, que no tenemos por qué asumir los errores administrativos que se presentan en la entidad y que en lugar de ser una inversión, el costo de un crédito con el Icetex termina endeudándonos por toda nuestra vida”.
De acuerdo con Fernando Luis Calao, presidente de la Asociación de Usuarios de Icetex (Acupe), el nuevo sistema implementado por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, en el que se otorga un subsidio equivalente al ciento por ciento de los intereses por créditos otorgados a los beneficiarios pertenecientes a estratos socieconómicos 1,2 ó 3, es coherente pero no suficiente, ya que miles de personas hacen parte de los cobros anteriores y tienen problemas.
“Se han venido capitalizando los intereses, las empresas de cobranza recaudan el 125% del crédito concernientes al incremento de honorarios, retención a la fuente e Impuesto de Valor Agregado (IVA). Eso lo paga el estudiante y no las empresas de cobranza”, señala.
Para Calao, las deudas se vuelven impagables y se presentan casos de anatocismo, acción de cobrar intereses sobre los intereses de mora derivados del no pago de un préstamo.
“Tenemos casos como los de una persona a la que le prestaron 40 millones de pesos y a la fecha tiene que pagar $182 millones de pesos. Se demoraron en cobrarle siete años por un error administrativo. La entidad cuando reconoce un traspié solo descuenta el IPC que se establece por el Gobierno anualmente”, cuenta el presidente de la Acupe.
“Con cara gana el Icetex con sello gana el Icetex, nunca pierde”.
Mauricio Segura es un profesional en Comunicación Social. Actualmente tiene un crédito Acces a mediano plazo en el que pagó los intereses durante su carrera. “Me financiaban el 75% y yo pagaba el 25% restante más los intereses”.
Este beneficiario cuenta que semestralmente pagaba una suma correspondiente a $900 mil pesos sobre un semestre que en promedio le costaba $3 millones 500 mil pesos. Segura terminó su carrera en 2011 y luego del año de gracia que le dio la entidad tenía que comenzar a cancelar las cuotas. Esto se dio en febrero de este año.
“Pude pagar febrero pero me quedé sin trabajo. Les escribí porque tenía la voluntad de pago y con un retraso de seis meses quería refinanciar la mora”. A Mauricio le trasladaron el problema a una casa de cobranzas y según él, lo amenazaron con embargarle su sueldo o el de su codeudor.
“Hasta el momento no he podido pagar porque carezco de la capacidad financiera. Mi deuda con el Icetex es de $22 millones de pesos ya que durante mi proceso educativo cancelé cerca de $12 millones. Terminaría de pagar en diez años el crédito con un valor cercano a los $31 millones de pesos. No peleo por los intereses. Me preocupa que la gente tercerizada, los agentes de cobranza, lo amenacen a uno ya que ellos hablan en nombre del Icetex”.
La Acupe cuenta en la actualidad con cerca de 62 deudores que tienen problemas con su crédito. “Son muchos más pero no saben de nuestra existencia”, dice la asociación.
Los representantes de esta entidad sin ánimo de lucro que lucha por los intereses de los beneficiarios cuentan que su única consigna va dirigida a que todos los que tuvieran un préstamo paguen lo legal y no lo que en muchas ocasiones les están cobrando.
“Se debe mejorar el sistema de financiación. Este debe ser igual para todos. Las que se llenan son las empresas de cobranza. Le hemos mandado cinco cartas al presidente de la república solicitando una audiencia y no nos han escuchado. Podríamos decir que los modelos de financiación anteriores al 2012 son peores que el Upac”, manifiesta Fernando Luis Calao de la Acupe.
La cartera de morosidad del Icetex llega al 34%.
Kienyke.com habló con el director del Icetex, Fernando Rodríguez, quien reconoce que a seis meses de su llegada se encontró con una situación compleja sobre todo por la morosidad de 90 mil estudiantes que no han podido o querido pagar.
En la actualidad a la institución le deben cerca de $350 mil millones de pesos, este valor corresponde al 34% de la cartera con la que cuenta la institución. Rodríguez dice que en la actualidad el 96% de los créditos llegan a los estratos 1,2 y 3. Condiciones favorables que ninguna entidad ofrece en este momento.
“Les damos el doble de plazo para que paguen dependiendo del periodo estudiado, es decir, si el crédito es de cinco años les damos diez años más de financiación. Serían 15 años y uno de gracia. Estas condiciones son muy especiales y deben tenerse en cuenta a la hora de juzgar el cobro”.
En cuanto a la capitalización de los intereses (cobro de dividendos sobre dividendos) el director del Icetex afirma que hay un fallo del Consejo de Estado en donde se estipula que por consentimiento de los estudiantes, al momento de tomar el crédito, se permite una capitalización por cuanto a muchos no se les exige el pago de los valores desembolsados durante el periodo de estudios.
“En otras entidades se le exige al estudiante el pago de los intereses, pero para nosotros es muy importante que se concentren en el estudio y luego se dediquen a buscar recursos para pagarle al Icetex. Los intereses se van acumulando pero eso es en beneficio del estudiante, en cuanto él tiene que concentrarse en estudiar y no en producir para poder pagar esos intereses. Al finalizar el estudio se suman al valor de capital y se inicia lógicamente el abono y las condiciones pactadas”, recalca Rodríguez.
A los beneficiarios se les informa cuáles son las alternativas de pago y Rodríguez insiste en decir que hay infinidad de posibilidades para que ellos obtengan los datos que requieran. “En este momento me encuentro revisando cada uno de los procesos y asegurando el beneficio para que el estudiante tenga el mayor beneficio.”
Fernando Rodríguez del Icetex hace un llamado urgente: “Estos beneficiarios que están en mora tuvieron la gran posibilidad de obtener créditos y por ejemplo en este año hay 100 mil estudiantes a los cuales no pudimos atender. A medida que recaudemos estos recursos vamos a favorecer a miles de ciudadanos”.
¿Y los que cobran la cartera?
Actualmente el Icetex cuenta con cuatro casas de cobranzas que tienen a su cargo el recaudo de los $350 mil millones de pesos que adeudan los morosos.
Kienyke.com dialogó con una de ellas. Cuenta con cerca de 25 mil clientes que se encuentran en mora de 60 a 4 mil días. El cobro de cartera de esta institución llega a la no despreciable suma de $75 mil millones de pesos.

Aquí está la cuenta de cobro de un profesional y empleado del sector privado que le debe al Icetex más de $122 millones de pesos y “no quiere pagar”.
“Tenemos clientes que llevan hasta cinco años sin pagar. Lo peor del caso es que se han beneficiado de los créditos de posgrado y ahora tienen buenos puestos de trabajo. Nosotros reliquidamos la deuda y le ofrecemos opciones de pagos pero no hacen caso y le hacen ‘conejo’ al Icetex y de paso a nosotros”, dice uno de los voceros de la casa de cobranza. Para él, la culpa no es solamente del Icetex ya que por cada cien morosos, 55 son renuentes al pago y no quieren acceder a ninguna modalidad de refinanciación.
Otro de los problemas que tiene contra las cuerdas a las casas de cobranza es el proceso de liquidación. Según el agente consultado, hay suplantación de personas que solicitan créditos y no los pagan; el Icetex no tiene los datos de los beneficiarios actualizados y este se debería renovar cada seis meses. “Cuando nos llega la cartera de un estudiante moroso a veces se nos hace imposible encontrarlo ya que su teléfono está desactualizado, su dirección ya no es la misma o el codeudor ha fallecido”.
Finalmente el representante de la casa de cobranzas cree que el Icetex está retrasando los procesos internos. “A nosotros nos asignan un cobro de 60 días de mora, pero treinta días después, por lo que al deudor no le llega un valor de 60 sino de 90 días. Ahí comienzan las quejas (…) se debe establecer un cobro preventivo pero como esto representa un gasto adicional del 20% para el Icetex, no se hace”.
“Hay que poner en cintura a las casas de cobranza”.
Al recibir este tipo de críticas el director del Icetex dice que al llegar a la administración se encontró con cuatro casas de cobranzas contratadas y que a partir del primero de enero abrirán la licitación para que se establezcan condiciones de trato diferentes, ya que la gente se queja de las continuas “amenazas”.
En cuanto al cobro preventivo Rodríguez dice que “se está revisando el sistema para que el Icetex siga siendo tan eficiente como una entidad financiera, incrementando el cobro administrativo y preventivo. Es algo que se debe mejorar”.
Rodríguez dice hay que “poner en cintura” a las casas de cobranza ya que ellas tienen la responsabilidad de recoger las deudas de más de 90 mil estudiantes. “Independiente de nuestra administración y del cobro preventivo, ellos tienen la obligación y por eso es que vamos a abrir un proceso licitatorio colocando unas nuevas reglas de juego”.
El representante del Icetex dice que esto no quiere decir que la institución no tenga que optimizar sus procesos. “Llevo tan solo seis meses y efectivamente sé que hay deficiencia en cuanto a los cobros preventivos y administrativos y eso es lo que vamos a ajustar, pero eso no implica que ellos no deban tener una responsabilidad en la cobranza. Precisamente son casas para recaudar lo vencido”.
En referencia a los morosos que sí tienen de donde pagar, Rodríguez dice que no hay derecho que estudiantes con maestrías o especializaciones cuenten con carteras vencidas sabiendo que están ubicados laboralmente. El 75 % de los alumnos que solicitan un crédito tienen hoy en día trabajo formal y otros tantos, informal e independiente. “No podemos seguir aceptando que los estudiantes empiecen a crear una cultura del no pago”.
A las personas que están con créditos pasados y que no tuvieron los beneficios que se dan en la actualidad, Fernando Rodríguez les dice que se acerquen a la institución para encontrar algunos caminos de refinanciación o condonación del 100% de los intereses de mora.
A tener en cuenta.
Dependiendo de los desembolsos que se requieran, hoy en día los programas para acceder a un crédito educativo son muchos. “Un estudiante que haya culminado y al que más o menos se le haya desembolsado $20 millones de pesos tiene que pagar el 0% de tasa real, es decir, el IPC. Si este porcentaje estuviera en 2.5% sobre $20 millones de pesos, debería cancelar $500 mil pesos al año en intereses, lo que significa que serían cerca de 40 mil pesos mensuales”.
¿Se puede embargar el sueldo o la casa de un deudor?
Desde que llegó a la administración en mayo, Fernando Rodríguez expresa que se han hecho brigadas especiales para que los estudiantes en mora se acerquen al Icetex. Por otro lado no se han utilizado instrumentos de última instancia como embargo de un porcentaje del sueldo en este segundo periodo del 2013. La autoridad afirma que no quiere llegar a realizar una presión indebida en cuanto a los cobros. “De no cumplir con la meta consolidada de captar los recursos, tomaremos este tipo de decisiones en menos de lo esperado”.
“Semanalmente estamos presentando cuatro o cinco tutelas para que saquen a las personas de las centrales de riesgo. En estos procesos les cambian el acuerdo de pago de cinco a diez años y pierden validez”, anota Fernando Luis Calao de la Acupe quien dice que hay muchos casos en los que las centrales de riesgo reportan a los deudores y sus fiadores.

viernes, 4 de octubre de 2013

POR ALGO DE SEGURIDAD

Es notable la manera como algunas personas indeseables van azotando nuestro bello municipio con porquería, con violencia, robos, hurtos, atracos y bastante vagabundería.
Pícaro, bandidos propios y de otros lugares están haciendo morada en la localidad, sin que se note en concreto la acción de los estamentos de seguridad para combatirlos.
Colombia es un país de ricos, manejado por pobretones de conciencia que sólamente piensan en robar y en corromper lo mejor de nuestra sociedad: las personas limpias de corazón (esas son las más indicadas para corromper, porque todo se lo creen) que impasivas dejan transcurrir su mundo virgen a la deriva de delincuentes maestros en el arte de dañar lo bueno.
¿Cuándo, nuestro país tendrá justicia real y verdadera?
¿Alguna vez tendremos "Padres de la Patria" incorruptos y bien intencionados?
Si la ley y la justicia no empiezan a aplicarse con el debido rigor desde la más temprana edad en estos jóvenes que nos están siguiendo por el camino de la vida; vamos a tener muy pronto una hecatombe que lamentará la historia por no haber hecho lo correcto.
El corregir y castigar no es un delito, es un privilegio de una sociedad que cree y piensa en su porvenir.

Estos teléfonos corresponden a los cuadrantes diseñados por la Policía Nacional en Ocaña, para colaborar con la seguridad de sus habitantes; ojalá funciones así como se promueven.
Cuadrante N°  1  Centro                   3016566551
Cuadrante N°  2  Cristo Rey             3016557807
Cuadrante N°  3  Gustavo Alayón    3016567722
Cuadrante N°  4  Buenos Aires        3016557638
Cuadrante N°  5  Santa Clara           3016558413
Cuadrante N°  6  Nueva España       3016558285
Cuadrante N°  7  Juán XXIII            3016566679

Se tiene en cuenta que cada lugar recoge  los demás sitios que se hallan a su alrededor.
Por: Jorge Ubaldo Castaño torres

miércoles, 2 de octubre de 2013

Cómo mejorar tu conexión Wi-Fi

Por Dan Sung, Ed Solukes

Recomendaciones para que tu acceso a Internet sea más fácil y mejor


Señal Wi-Fi (© Corbis)
Tener una conexión Wi-Fi funcionando correctamente en nuestra casa se ha vuelto tan importante como contar con agua corriente o electricidad. Es terriblemente frustrante cuando se desconecta esta red inalámbrica o, por ejemplo, cuando recibimos una muy mala intensidad de señal, lo que hace que nuestra navegación por sitios de Internet se torne muy lento.
Quizá no lo sepas pero hay muchas cosas que puedes hacer para mejorar tu conexión Wi-Fi. En esta galería te damos algunos consejos para ya no sufras más si ti acceso a Internet se desconeta o funciona a una velocidad muy lenta.
Empezaremos con los pasos más simples para luego llegar a algunas recomendaciones un tanto más complejas. Pero, no te preocupes, confía en nosotros. Todos estos consejos están pensados para cualquiera pueda llevarlos a cabo y sin gastar mucho dinero.
Te invitamos a hacer clic en la galería para conocer distintas maneras de mejorar la conexión Wi-Fi de tu casa.
Señal Wi-Fi (© Corbis)
Siempre es tentador esconder tu router inalámbrico, un dispositivo que por lo general tiene una forma pequeña, detrás de un televisor en cualquier habitación de tu casa. Hacer eso perjudica mucho tu conexión Wi-Fi. Recuerda que el router es una caja que transmite ondas de radio. Para que la señal que emite llegue lo más lejos posible es recomendable ubicarlo en el mejor sitio que puedas.
Lo ideal es encontrar un lugar elevado dentro de tu casa para colocarlo, como la superficie de una mesa o soporte de televisor. Evita ubicarlo cerca de muebles o estruturas gruesas como soportes de paredes o piezas de metal. Ese tipo de material obstaculiza las ondas que emite el router y que tu computadora intenta atrapar.
También es importante que puedas colocar el router en un lugar central de tu casa. Si lo colocas en el medio de tu casa para habrá una buena cobertura Wi-Fi en todo el lugar. Pero si necesitas la mejor capacidad de conexión lo ideal es ubicarlo en un lugar cercano a un dispositivo, como una computadora, que sea compatible con este tipo de red.
Señal Wi-Fi (© Corbis)
Puede que tu router inalámbrico no sea el único objeto de tu casa que transmite una señal de radio. Muchos teléfonos, hornos de microondas o monitores de bebés también envían información a través de la denominada banda de 2.4Ghz. Claramente, la solución en este caso no sería que te deshagas de estos objetos pero si sería una buena idea que ubiques a tu router en un lugar donde otros artículos electrónicos no interfieran su señal.
Señal Wi-Fi (© Corbis)
¿Sabías que puedes cambiar la antena de tu router? Algunos modelos de este tipo de dispositivo te permiten desmontar las antenas y a otros les puedes hacer distintas modificaciones para incrementar su señal.
Muchos routers cuentan con una antena omnidireccional que envía una señal Wi-Fi hacia distintas direcciones. Pero tu puedes hacer que las ondas transmitidas recorran una camino más extenso en una orientación específica. Esto funciona muy bien si tienes dispositivos Wi-Fi ubicados en la misma dirección de tu router.
Reemplazar la antena es sencillo. Simplemente debes comprar una más larga que la que tiene tu router y reemplazarla.  Señal Wi-Fi (© Corbis)

Tu puedes hablar con tu router para mejorar su funcionamiento. Y por 'hablar' no nos referimos a dialogar con este dispositivo y preguntarle por qué no funciona como quisiéramos, sino a utilizar un software especial que nos permita realizarle algunos ajustes que mejoren su rendimiento.
Para realizar esto tienes que hacer algunos pasos no muy complicados. Primero que nada revisa el modelo de tu router y busca en tu computadora un software que tenga el nombre de la empresa fabricante de este dispositivo. Si no logras encontrar esta aplicación puedes descargarlo de internet. Para ello puedes ingresar al sitio web de la compañía que fabricó el router o ingresar la dirección IP en tu buscador de Internet. ¿Qué es una dirección IP? Muy probablemente sea alguna de esta secuencia de números: 192.168.0.1, 192.168.1.1 o 192.168.2.1.
Antes de puedas ingresar a este software, el sistema puede que te pida un usuario y contraseña. En caso de que no los hayas ingresado cuando compraste el router prueba escribir 'administrador' (o 'admin' en el caso de que el idioma que esta establecido en tu computadora sea inglés) y dejar el espacio de la contraseña en blanco. Esas son las credenciales que están fijadas por defecto en la mayoría de los dispositivos de este tipo. En caso de que no funcione mira la etiqueta de instrucciones que tiene tu router o su manual para encontrar la solución.
Una vez que entres a este programa entra en la sección de ajustes de conexión inalámbrica. Busca allí una opción que te permita cambiar la intensidad de la señal inalámbrica. Cuando la encuentres, intensifica al máximo este sistema y fíjate si al hacer esto la señal Wi-Fi en tu casa presenta alguna mejora.
Señal Wi-Fi (© Corbis)
Existen otros ajustes que puedes realizar en el software de tu router. Uno muy sencilla es cambiar el canal inalámbrico por donde el dispositivo transmite su señal. De esta manera podremos detectar, por ejemplo, si el canal que está asignado por defecto es el mismo de otras redes Wi-Fi cercanas, probablemente las de tus vecinos. Esto hace que las señales generen interferencia entre sí lo que debilita mucho la intensidad de la conexión Wi-Fi.
Puedes intentar también instalar un software detector de canales Wi-Fi en tu computadora. Una vez que lo actives mira el gráfico de 2.4GHz en la parte superior izquierda de la pantalla. Cada línea que se veas representa otra red Wi-Fi. También puedes ver desde esta opción qué parte del espectro ocupa cada una de estas señales. Encuentra una sección que este vacía, revisa qué canal representa y ajusta tu router para que transmita su conexión a través de ese medio.
Señal Wi-Fi (© Corbis)
Los routers inalámbricos han utilizado diferentes estándares Wi-Fi a lo largo de los años para conectarse a otros dispositivos que reciban este tipo de conexión. Si revisas la parte trasera de tu router o miras el nombre de su modelo y su fabricante sabrás que con qué tipo protocolos es compatible. Busca por los números 802.11 seguido por una letra o dos. Si ves las letras 'ac' o 'n' no vas a tener que hacer ningún ajuste. Si ves una 'g' quizá si tengas que hacer alguna modificación. En caso de que encuentres una letra 'b' lo más recomendable es que lo hagas. 
La mayoría de los nuevos modelos de routers son compatibles con diferentes protocolos de conexión, tanto los más viejos como los más modernos. Por esa razón es muy probable que tengas un router que soporte los protocolos b/g/n. Si ese es el caso es recomendable que desactives uno o dos de estos sistemas, ya que de esa manera lograrás intensificar la señal de tu conexión Wi-Fi.
Quizá cuentes en tu casa con dispositivos que pueden conectarse a redes inalámbricas y que cuenten con el protocolo 'g' pero difícilmente tengas alguno que funcione con el estándar 'b'. Por esa razón, es recomendable que desactives esa opción en tu router.
Señal Wi-Fi (© Corbis)
Esta es la última opción que tienes disponible para mejorar tu conexión Wi-Fi, sin gastar dinero. Tu router tiene un software específico llamado firmware. No re preocupes si no entiendes de qué estamos hablando. El hecho de es que, de vez en cuando, el fabricante de tu router lanzará una actualización para este firmware que hará que tu dispositivo funcione mejor. Entonces, tu trabajo consiste en encontrar la más reciente actualización de este software.
La forma más sencilla de hacer esto es activar la opción 'buscar actualizaciones' en la intefaz del software de tu router. En caso de que no tengas este programa puedes ingresar la dirección IP de tu dispositivo para encontrarlo (mira la foto 5). También puedes encontrar una actualización de firmware ingresando al sitio web del fabricante de tu router. En ese caso ingresa el modelo que del artículo que tengas y sigue las instrucciones.
¿Todo esto que te explicamos no mejoró tu conexión de Internet? Entonces vayamos de compras.
Un viejo modelo de router, que tenga 10 años de antigüedad, no podrá transmitir una señal Wi-Fi con buena intensidad. En ese caso, lo más recomendable es comprar una versión más moderna de este dispositivo.
Puedes adquirir routers muy buenos por 30 dólares pero te aconsejamos que compres uno fabricado por NetGear, D-Link o Linksys, cuyos valores oscilan alrededor de los 65 dólares. Un modelo que cuente con la mejor intensidad de señal te costará unos 160 dólares, aproximadamente.
Una vez que adquieras tu nuevo router, optimiza todas sus opciones de conexión, siguiendo los pasos que te explicamos en las fotos anteriores. Solo te resta entrar a Internet y ver la velocidad con la que puedes entrar a distintos sitios web.
Señal Wi-Fi (© Corbis)
En caso de que vivas en una casa grande con gruesas paredes que tengan partes metálicas, ten en cuenta que esas variables conspiran con el correcto funcionamiento de tu señal Wi-Fi. En ese caso, tu router no va a poder hacer mucho para mejorar la conexión a Internet llegue a todas las partes del lugar.
La solución en este caso es instalar lo que se denomina puente o repetidora inalámbrica. Se trata de dispositivos que reciben la señal Wi-Fi enviada desde el router y la retransmiten con toda potencia.
La buena noticia es que puedes utilizar routers viejos para puentes inalámbricos. Pero en ese caso vas a necesitar actualizar su firmware y asegurarte que sea compatible con retransmisoras Wi-Fi
Señal Wi-Fi (© Corbis)

Si un puente inalámbrico suena complicado entonces puedes optar por un adaptador de potencia, dispositivos muy sencillos de usar y muy efectivos.
Hay dos tipos de adaptadores y ambos requieren que los conectes a una red eléctrica y a tu router a través de un cable Ethernet. Con ese dispositivo utilizarás el sistema eléctrico de tu casa para retransmitir tu señal Wi-Fi, algo que es mucho más efectivo que hacerlo por el aire.
Si tienes un dispositivo ubicado en un habitación que este lejos de área de cobertura de la señal Wi-Fi, lo ideal es conectar un adaptador de potencia cerca de este objeto para que pueda conectarse a esta red sin mayores dificultades.
La otra opción es comprar adaptadores de este tipo que cuenten con una pequeña antena y una radio transmisora Wi-Fi. De esta manera vas crear una pequeña red Wi-Fi que retransmitirá la señal inalámbrica hacia el lugar que tu le indiques.
Señal Wi-Fi (© Corbis)
Quizás, el problema de la mala conexión no sea causado por tu router sino por tu computadora, que tal vez tenga un receptor de señal Wi-Fi que todavía opere con viejos protocolos de conectividad.
Una opción más accesible que comprar un nuevo acceso de red para tu computadora es comprar un adaptador Wi-Fi externo con conexión USB. Este tipo de dispositivos cuestan menos de 30 dólares y pueden intensificar la recepción Wi-Fi de muy buena manera.
A la hora de comprar cualquier nuevo dispositivo de conectividad Wi-Fi lo recomendable es que elijas siempre el mismo fabricante. Esto no sólo hará más sencillo el proceso de instalación de dispositivos sino que mejorará e intensificará tu conexión inalámbrica.
Tu servicio de conexión a Internet no cambiará mucho la velocidad y la capacidad de alcance de tu conexión Wi-Fi pero puede modificar considerablemente la manera en que la red de tu casa recibe y envía información a Internet. Para tener un servicio de conectividad optimo, lo más recomendable es contratar un proveedor que pueda ofrecerte la mejor velocidad de descarga y subida de información.
Señal Wi-Fi (© Corbis)

domingo, 29 de septiembre de 2013

LA BURBUJA COLOMBIANA


Retrato de un país que a muchos no les gustara pero que es bastante real

POR ADOLFO ZABLEH DURÁN
El precio de la vivienda en Bogotá, por ejemplo. Hace poco acompañé a un amigo que quiere comprar apartamento y dio con lugares donde el metro cuadrado costaba ocho millones de pesos (aprox. US$510 pie cuadrado). Vivir en la capital está alcanzando niveles parisinos, y no es eufemismo. Yo mismo fui a alquilar un apartamento, y la dueña justificaba que el arriendo costara dos millones mensuales (aprox US$1200.-) porque tenía un “balcón tipo riviera francesa”. La diferencia era que en vez de asomarse uno y ver el Mediterráneo, se tragaba el humo de los buses de la séptima. Hay que salir a la calle en París para ver que todo funciona y que los ciudadanos franceses tienen subsidio de salud, educación y desempleo, por ejemplo. Acá sale uno de un apartamento de mil millones de pesos y no alcanzan las monedas para dar limosna.

A eso de cobrar por algo más de lo que vale se le llama burbuja. Ignoro cómo funciona, pero sus efectos son devastadores. A los españoles les explotó la de ellos y hoy están con un desempleo que llega al 24 por ciento.

Burbuja es que yo haya ido una semana a Sicilia y entre hotel, desplazamientos y comida me haya gastado menos que en cuatro días en Cartagena (guardo los recibos).
Tengo una amiga que irá a ver a Madonna a Nueva York, porque hizo cuentas y le sale más barato que verla en Medellín.

El otro día estuve en un almacén de artesanías, y una mochila indígena costaba 650.000 pesos. ¿Por qué? ¿Quién se queda con toda esa plata. Todo el mundo quiere su tajada y bien grande.

Si la repartieran mejor, quizá el lío con los indígenas del Cauca nunca hubiera estallado. El mismo día de la mochila fui a cine y entre boletas, crispetas (palomitas de maiz), perro caliente y gaseosa se me fueron 72.0000 pesos (aprox US$45.-). Gracias a Dios no tengo familia, porque solo podría llevarla a cine tres veces al año.

Mezquinos es lo que somos. Todos los días, uno ve análisis en la prensa sobre por qué la gasolina es tan cara en Colombia. Porque somos tan mala clase que lo único que buscamos es joder al prójimo, ¿hay alguna otra explicación.

Burbuja textil: los Zara de Colombia deben ser los más caros del mundo. Cualquiera que haya viajado a Europa sabe que una prenda de la marca se puede vender aquí por casi el doble que allá. Burbuja la de los parqueaderos, donde en vez de cobrar por darle un espacio al carro, parece que lo hicieran porque lo están educando. Burbuja es también que hayamos salido a gritar que Falcao García costaba 60 millones de euros después de hacer dos goles en una final de segundo orden.

Somos avaros, torcidos. Creamos nuestra burbuja por la misma razón por la que tenemos violencia en el campo e inseguridad en las ciudades: nos gusta el dinero fácil. En términos comerciales, la diferencia entre un narco y un hotelero en Cartagena es que al segundo lo ampara la ley.

Y suena a que todo nace en Bogotá y se va extendiendo. Hay que ver los precios de la finca raíz en Anapoima, Girardot, Honda, Santa Marta. Salió en la prensa que Bogotá era la cuarta ciudad del continente con la vivienda más cara, y yo agrego que es también la cloaca más grande del mundo: vías angostas y deshechas, mal transporte público, paseos millonarios, atracos en los puentes peatonales, asesinatos por robar un celular, restaurantes abusivos, educación excluyente, corrupción. La verdad, no entiendo quién querría pagar ocho millones de pesos por metro cuadrado para vivir en un roto como este.
Somos UN PAÍS TAN POBRE, rayando en el canibalismo, con guerrillas propias, narcos propios, bandas de atracadores propias, cultura paupérrima, justicia nula, sistemas de salud que se enriquecen cada día a costa de la vida de sus usuarios, huecos en las calles de Bogotá que parecen cráteres volcánicos, políticos corruptos que juegan a los dos bandos, en donde, por alguna razón que no se explica, el costo de la vida es mayor que la de cualquier ciudad de un país CIVILIZADO (Roma, Paris, Munich, Washington, por citar algunas).
Dónde estará la sinrazón?
Firma:
Un colombiano quien soñó que el país de la UTOPÍA era el suyo.
Estamos distraídos?
Estamos dormidos?
Era un sueño y nada más?
Hacia dónde caminan nuestros hijos